Vive la Guelaguetza: una experiencia que tienes que vivir al menos una vez
- 28 jul
- 3 min de lectura
Hay viajes que disfrutas… y hay otros que transforman la forma en la que ves un destino.
La Guelaguetza pertenece a ese segundo grupo.
Durante unos días, Oaxaca deja de ser solo una ciudad para convertirse en un escenario lleno de tradición, música, danza y orgullo por sus raíces. Desde el primer momento en que llegas, el ambiente te envuelve: las calles se llenan de comparsas, bandas de viento, trajes típicos y miles de personas que viajan desde diferentes partes del mundo para vivir una de las fiestas culturales más importantes de México.

Pero la magia de la Guelaguetza no está únicamente en sus espectáculos. Está en caminar por el Andador Turístico mientras el aroma del cacao y el pan recién horneado llena el aire; en descubrir mercados repletos de artesanías hechas a mano; en escuchar las historias de los artesanos y en probar recetas que han pasado de generación en generación.
La emoción de vivir la Guelaguetza desde el Auditorio
El corazón de la Guelaguetza late en el Auditorio Guelaguetza, ubicado en lo alto del Cerro del Fortín. Desde sus gradas, con una vista privilegiada de la ciudad de Oaxaca, miles de personas se reúnen para presenciar una de las expresiones culturales más importantes de México.
La celebración principal se realiza durante los dos últimos lunes de julio, conocidos como Lunes del Cerro y la Octava de la Guelaguetza. En cada uno de estos días se presentan dos funciones: una por la mañana y otra por la tarde, por lo que en total se llevan a cabo cuatro presentaciones oficiales en el auditorio.
Desde que comienza el espectáculo, el ambiente es simplemente único. Delegaciones provenientes de las ocho regiones de Oaxaca desfilan con orgullo luciendo trajes tradicionales elaborados a mano, acompañados por bandas de música que llenan el recinto de alegría. Cada danza representa la historia, las costumbres y la identidad de un pueblo.
Uno de los momentos más esperados llega al finalizar cada presentación, cuando los participantes comparten su guelaguetza con el público. Entre sonrisas lanzan sombreros, pan, mezcal, frutas, café, dulces, artesanías y otros productos típicos de sus comunidades, recordando el verdadero significado de esta palabra: compartir y dar con generosidad.
Un viaje para todos los sentidos
Cada región de Oaxaca comparte lo mejor de su cultura a través de bailes, música y coloridos trajes tradicionales. Es imposible no emocionarse al ver cómo cada presentación transmite la identidad de un pueblo y el orgullo de conservar sus costumbres.
Y cuando termina el espectáculo, comienza otra experiencia igual de inolvidable: la gastronomía.
Sabores que hacen famoso a Oaxaca
La cocina oaxaqueña es considerada una de las mejores de México, y basta un solo platillo para entender por qué.
Durante la Guelaguetza puedes disfrutar de:
Las tradicionales tlayudas, crujientes y llenas de sabor.
Los famosos moles oaxaqueños, cada uno con un carácter único.
Memelas, tamales, quesillo y chapulines, parte esencial de la identidad culinaria del estado.
El refrescante tejate, una bebida prehispánica preparada con maíz y cacao.
Y, por supuesto, el reconocido mezcal, elaborado por familias que han conservado este oficio durante generaciones.
Cada bocado cuenta una historia y convierte el viaje en una experiencia que va mucho más allá del turismo.
Oaxaca siempre tiene algo más por descubrir
Además de la Guelaguetza, durante estas fechas puedes disfrutar del Convite, la Feria del Mezcal, exposiciones artesanales, conciertos, muestras gastronómicas y recorridos por lugares emblemáticos como el Mercado 20 de Noviembre, el Jardín Etnobotánico, Monte Albán o los pueblos cercanos conocidos por su riqueza artesanal.
No importa cuántas veces visites Oaxaca; siempre habrá un nuevo sabor, una nueva tradición o una nueva historia esperando por ti.
¿Vale la pena vivir la Guelaguetza?
Sin duda. Porque no es solo un evento, es una oportunidad para conocer el alma de Oaxaca.
Es regresar a casa con fotografías increíbles, recuerdos imborrables y la sensación de haber sido parte de una celebración que conserva viva la esencia de México.
Si este año te quedaste con las ganas, empieza a planear desde ahora. La Guelaguetza se vive mejor cuando la esperas con tiempo, y el próximo año puede ser el momento perfecto para descubrir por qué miles de personas vuelven una y otra vez a Oaxaca.



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